Espadaler: “El independentismo es sinónimo de mal gobierno”

Published On: 4 enero 2021Categories: Actualidad, Artículo, Noticia0 Comments

Units per Avançar revalida su acuerdo electoral con PSC con Ramon Espadaler  (Vic, 1963) como número tres de la candidatura. Un guiño al catalanismo útil. Salen a ganar con una apuesta por el diálogo y la reconciliación. El exdirigente de UDC cita a Chesterton: «Lo sustantivo de las personas es lo que las une, no lo que nos separa». Y, a su juicio, para pasar página del procés hay que huir de los extremismos. «La superación no puede ser la aniquilación de la otra parte o la humillación del adversario», afirma en una entrevista con Crónica Global.

–PREGUNTA: ¿Como valora el relevo de Miquel Iceta por Salvador Illa al frente de la candidatura de PSC-Units?

–RESPUESTA: Por lo que respecta a Iceta, me parece un acto de generosidad y de inteligencia política. En cuanto a Illa, vuelve a Cataluña para gobernar. Estoy convencido de que va a ser así. Iceta encarnaba bien la necesidad de cambio y la capacidad de diálogo, Illa recoge el testigo y le añade la ilusión por un cambio posible y necesario y ofrece solvencia y rigor.

–¿Qué balance hace del acuerdo entre ambos partidos durante esta legislatura?

–Hacemos un balance positivo que es mutuo. Nos hemos reconocido como formaciones distintas con posiciones distantes. Nosotros venimos de la tradición democristiana, y el Partido Socialista, de la socialcristiana, pero con un terreno compartido muy amplio ante todo lo que ha representado el procés. Ambos estamos por la reconciliación y ante todo lo que supone la pandemia, la reconstrucción del estado del bienestar. Chesterton decía que lo sustantivo de las personas es lo que las une, no lo que nos separa. Nos une la necesidad de luchar contra la pandemia, trabajar en favor de la reconstrucción de este país, a partir de los fondos europeos y ante los retos que tenemos por delante.

–Pone el acento en el diálogo. Con posturas tan enconadas como las que hemos tenido hasta ahora debido al ‘procés’ ¿el votante lo puede apreciar? ¿lo debe apreciar?

–Es difícil desde posiciones moderadas, de centro y centro izquierda levantar la voz cuando hay bipolarización extrema. Y hay quien estará interesado en esa polarización, el mundo independentista y quien está al otro extremo, hasta Vox. Creemos que se van a retroalimentar. El país se merece una alternativa a lo que ha sido el procés. El independentismo es en estos momentos sinónimo de mal gobierno. Y esto no es una apreciación partidaria, incluso por parte del propio independentismo. La superación no puede ser la aniquilación de la otra parte o la humillación del adversario. El sentimiento independentista existe y hay que convivir con él, incluso con empatía.

–¿Cómo debe ser esa convivencia?

–La superación del procés pasa por el diálogo, la reconciliación, por el aumento del marco competencial, por mejorar la financiación, y no pasa por romper las costuras de la legalidad, violentar las instituciones, menospreciar a la mitad del país porque no comparte los ideales de quienes gobiernan. Tenemos razones para presentarnos como una alternativa viable, sensible y muy realista. Porque lo que nos viene por delante es muy complejo.

–Lo decía porque hay analistas que prevén una gran abstención el 14F porque el independentismo está desmovilizado y el constitucionalismo cree que el ‘procés’ ya ha muerto, que ya no hay peligro.

–En 2015 y 2017 se votó con un sentimiento de ilusión, que los independentistas han visto truncado porque no se han cumplido las expectativas, y también con un sentimiento de miedo, de lo que podía ser una ruptura de Cataluña con el resto de España. Las próximas elecciones deberían sustentarse en la razón, porque razones las hay. Poner el acento en la recuperación, las pymes, la economía productiva. Poner las bases de una reconciliación larga. La renovación de nuestro pacto con los socialistas tiene este sello, de reconstrucción social y económica, y preservación del estado del bienestar. Y el europeísmo. Nosotros no somos europeístas en función de la última decisión de la Comisión Europea. Lo somos originalmente, aunque la UE no sea perfecta. Y no vemos al gobierno de la Generalitat por la labor. Lo vemos enfrentado interiormente, sin rubor. No tiene proyecto desde hace un año, cuando el presidente Torra ya lo reconoció. Hay que buscar una fórmula que no sea pasar del fuego a las brasas, una alternativa de gobierno para todos.

–Una alternativa que implicaría romper bloques, por ejemplo un tripartito entre ERC, comunes y PSC. Tanto Illa como Iceta han negado la posibilidad de gobernar con ERC, pero ¿usted se imagina en un gobierno de esas características?

–No solo lo dice el PSC, también ERC. Y yo sumo mi voz, no va a haber un gobierno con ERC porque hay que superar el independentismo.

–¿O un apoyo desde fuera?

–Nuestro objetivo es visualizar que hay una alternativa, que representa Illa, el centro y centroizquierda donde se ubica la mayoría del país. Durante un cierto tiempo alguien creyó que se podía elucubrar sobre las relaciones entre Cataluña y España. La pandemia ya no nos permite más elucubraciones. El independentismo está fraccionado, hay muchas ofertas, de símbolo más o menos radical, pero todas ellas persiguen lo mismo. Nosotros decimos que éste es un camino fallido, hemos comprobado fehacientemente que esto no da más de sí, que están peleados entre ellos, que no han gobernado sensatamente atendiendo a los problemas reales. La alternativa no puede venir del posturas recalcitrantes contra instituciones legítimas de autogobierno y una mejor financiación. Los problemas de los autónomos, de los bares, de las pymes es poder abrir la persiana, es poder superar la crisis. Todos los esfuerzos deben ir en este sentido. La alternativa es esta postura centrada, como existe en Europa. Se habla mucho de Merkel, que es el referente de Units. Ha gestionado con inteligencia, también con errores, pero con transparencia, que no hemos encontrado en el Govern. Al inicio de la crisis, Merkel dijo que iba a tomar decisiones y si nos equivocamos, explicaremos por qué corregimos. esta actitud no la ha tenido el gobierno de la Generalitat.

–Pero si PSC-Units se convierte en una fuerza determinante. ¿Qué tipo de alianzas plantearía?

–Es evidente que deberemos construir una alternativa con aquella fuerza que decida los ciudadanos. La aritmética parlamentaria es fundamental. Pero el reto es que el independentismo no tenga la mayoría absoluta y, para ello, es necesario el voto de quienes no estén de acuerdo con la deriva independentista, aunque estos se presenten como moderados. Porque seguirán pactando con independentistas. El segundo reto es que Illa sea el más votado. En 2017 hubo quien votó a Ciudadanos para construir un dique de contención del independentismo, pero no ha servido de nada más, no se ha construido nada positivo. La propuesta de PSC, Units y otras personas que se han incorporado como independientes, no es solo construir un dique, sino una pared maestra sobre la que construir nuestro futuro.

–Units es autora de una propuesta de encaje de Cataluña en España y de una reforma del delito de sedición. ¿Esas son las vías para pasar página del procés? Y extiendo la pregunta a la concesión de los indultos a los presos independentistas.

–En 2017, el primero en hablar de indultos fue Miquel Iceta y tuvo incluso costes electorales, pero creo que lo hacía con visión de futuro hacia una reconciliación imprescindible. Ahora quien habla de indultos es el Gobierno de España. Por tanto, algo se ha avanzado. Quiza insuficientemente para quienes están en una situación tan compleja. Yo creo que se necesitan soluciones políticas. Y la de Units es la reforma de la sedición en el Código Penal, porque la situación que se vivió no encaja con ese delito. Me parece además la fórmula más respetuosa con el Estado de Derecho. El legislador da un instrumento al poder judicial y cada cual atiende sus responsabilidades. Habiendo una disfunción entre el legislador y el Código Penal, obligamos al poder judicial a interpretar un Código Penal imperfecto. Defendemos esa vía, y también la de los indultos, que se debe producir con total normalidad.

-¿Qué modelo de Estado proponen? ¿Federal? ¿Es necesario cambiar la Constitución?

–Creemos que la Constitución da todavía mucho de sí. Por ello no planteamos una reforma por una razón muy simple, porque la fragmentación que hay ahora en el marco parlamentario la hace imposible. Pero sí es posible una interpretación, por ejemplo, en la definición de nacionalidades. Desarrollemos este capítulo y definamos que Cataluña es una nación. Para nosotros es evidente, tiene una lengua, una historia, un derecho civil… En cuanto a financiación, busquemos la que es justa y necesaria para atender las competencias de cada territorio. Con criterios objetivos y objetivables: la aportación al PIB del conjunto de España, la asunción de competencias. Nosotros utilizamos el concepto “autogobierno de calidad”, la autosuficiencia competencial, para atender las necesidades sanitarias, de bienestar social, de crecimiento económico, retos ambientales, igualdad, contra la violencia machista. Y otro aspecto no menor, la suficiencia financiera. Esto es posible si hay voluntad de todas las partes para desarrollar la Constitución con amplitud de miras, pues esto no requiere tres quintas partes del arco parlamentario.

–Descartan un referéndum sobre el futuro de Cataluña.

–Un acuerdo respecto a España debe ser validado en las urnas, lo cual es muy distinto a empezar al revés, haciendo una consulta. Jamás hemos defendido una consulta, sino la necesidad de refrendar un acuerdo, dentro de Cataluña, en primera instancia. Y debemos exigir lealtad al conjunto de España. La lealtad es algo bidireccional. Porque se ha fallado en todas las direcciones. Ha habido deslealtad y desprecio desde España hacia Cataluña, lo que ha excitado a mucha gente y la ha llevado a la conclusión que la única alternativa era la independencia. Y ha habido desprecio de Cataluña hacia España. Y esto tampoco genera un ambiente para poder dialogar y renovar un pacto constitucional.

–Este mensaje constructivo debe sonar bien al empresariado que, durante años, mantuvo una actitud pasiva ante el ‘procés’. Es inevitable referirse al Foment, presidido por Josep Sánchez-Llibre, a quien usted conoce bien (fue dirigente de UDC). ¿Cree que estos sectores económicos apoyarán a PSC-Units?

–Afortunadamente, cada ciudadano decide su voto. Habrá empresarios sensibles y otros que están instalados en la lógica independentista, que hay que respetar. Pero lo que sí les digo a las personas que puedan tener dudas al respecto es que votar a formaciones independentistas, aunque sean moderadas, es perpetuar un gobierno independentista. Y que votar opciones antiindependentistas, hostiles al procés, que es la mitad de lo que representa el país, tampoco ayuda a superarlo. Estamos en un momento en el que hay que aplicar mucha racionalidad, gestionar los fondos europeos, muy importantes para las empresas, las infraestructuras, la economía verde y del conocimiento, que es el futuro que debemos sembrar en este país, Eso requiere posiciones no extremas. La opción que tiene más posibilidad de ser votada, porque representa un amplio espectro, es la que representa Salvador Illa.

–¿La ley Celaá puede ser un problema entre los socialistas y Units en lo que respecta a los conciertos educativos?

–Nuestro acuerdo con el PSC reserva tres ámbitos de voto diferenciado:  lo que hace referencia a las cuestiones de conciencia, como por ejemplo la ley de eutanasia; la gestión sanitaria, nosotros somos firmes defensores del modelo público-privado, y también en el ámbito educación. Siempre que ha sido necesario hemos votado de forma diferenciada en el Parlament en defensa de la escuela pública, pero también concertada, del modelo que representa la Ley de Educación de Cataluña (LEC), según la cual, deben ser financiados ambos modelos. Para nosotros es sustantivo que las familias lleven a sus hijos al modelo educativo que ellas elijan. Ello compete exclusivamente a las familias. Nosotros votaremos las veces que sea necesario, no de forma gratuita, de forma diferente al PSC. No estamos de acuerdo con el desprecio que la Ley Celáa hacia la escuela concertada. Esto nos separa, sí. Pero nos unen más cosas.

–Cuando habla del derecho de los padres a elegir el modelo educativo, también se podría aplicar al modelo lingüístico. Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña obliga a impartir el 25% de las clases en castellano. ¿Está de acuerdo con mantener el modelo actual de inmersión o se debería flexibilizar?

–En Units hemos hecho ese debate y tenemos a David Pàmpols, arquitecto de Lleida, quien suele decir que la LEC representan las paredes maestras del sistema educativo, la estructura que no se puede modificar. Si es posible mover otras paredes secundaria para que el modelo se adapte a entornos donde existe más o menos conocimiento de una lengua, pues miremos qué margen tenemos. Pero la esencia de la LEC sigue siendo vigente, tanto al equilibrio público-concertado, como al lingüístico.

–¿En Vic, la ciudad en la que usted vive, se deberían aumentar las clases en castellano?

–No nos cerramos al debate, pero no estamos por la labor de remodelar la actual ley, que fue fruto del pacto entre PSC, CiU y ERC, con el distanciamiento de ICV. Un consenso más que razonable. Cataluña ha hecho mejor los deberes que en el resto de España. Lo que no es razonable es que cada gobierno de turno tenga su ley de educación.

–¿Pactar con el PSC le ha pasado factura personal en Vic?

–No es fácil. En Vic hay un sentimiento mayoritariamente independentista, ha habido momentos que no han sido fáciles para mi familia, pero yo prefiero mirar hacia delante, nos queda mucho por hacer para lograr la reconstrucción. Y hay que mirar las razones de la otra parte también. Como la otra parte también debe ver las razones de quienes no somos independentistas. Pero es muy difícil. Aunar esfuerzos entre formaciones distintas como PSC y Units va en esta dirección: no somos hostiles al independentismo, pero somos netamente no independentistas.

–Usted fue consejero de Interior. ¿Percibió que durante el procés, hubo politización en la cúpula de los Mossos d’Esquadra?

–No, nunca lo percibí. Siempre defendí que el mayor Trapero actuó al lado de la legalidad. No conozco su ideología política ni me interesa. Intentó cumplir lo mejor que pudo. Agradecí que reconociera que no todo se hizo bien y la verdad es que me complace, ese es camino, la relación entre los diferentes cuerpos policiales. Y ahí sí me consta que el mayor Trapero ha puesto un empeño importante. Dejemos trabajar a la policía, mantengámosla al margen de la política. Cuando era consejero prometí que nunca obligaría a la policía a tener que escoger entre cumplir la legalidad u obedecer al gobierno, porque el gobierno siempre cumpliría con la legalidad. Mientras yo fui consejero, esto fue así.

–¿Cree que los consejeros que le han sucedido han aplicado también esa máxima?

–Tengo por norma no valorar la actuación de los consejeros, también de los que me precedieron, sino es para expresar mi apoyo. Es una tarea muy compleja. Se lo dije al consejero Miquel Buch cuando se encontró muy solo conteniendo disturbios muy importantes, pagó un precio por ello, pero creo que actuó honestamente. Jamás lo dije públicamente.

Entrevista publicada en Crónica Global el 4 de enero de 2021.

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