En la nostra proposta, hi pot haver independentistes, però no és una proposta per la independència

June 28, 2020

 

Entrevista a Albert Batlle, membre del comitè directiu d'Units per Avançar, publicada el dia 28 de juny de 2020 a La Razón.

 

Albert Batlle (Barcelona, 1953), teniente alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, visita LA RAZÓN con mascarilla, como dicta la «nueva normalidad». Compatibiliza su importante responsabilidad en el consistorio –sobre todo, por los problemas de inseguridad que arrastraba la ciudad cuando llegó al cargo hace un año– con el proyecto de Units per Avançar, desde donde trata de fraguar una confluencia con diferentes fuerzas catalanistas de centro para hacer frente al independentismo, romper la dinámica de bloques y abrir una nueva era en la política catalana que supere el «procés».

 

Su paso ha roto el tablero político catalán. O, al menos, se habla mucho de usted.

 

Creo que era imprescindible dar el paso. Estamos en la víspera de un proceso electoral y cuanto antes se aclare qué fuerzas políticas se van a presentar, mejor. Era necesario empezar a mover ya el tablero y dar una alternativa al problema que tiene Cataluña desde hace ocho años.

 

¿Cuál es su oferta?

 

Recuperar la centralidad en la política en base al catalanismo abierto, moderno e innovador, que ha dado mucho éxito a Cataluña durante el periodo democrático. Estamos en una situación de bloqueo, en un empate permanente. La propuesta que hacemos es de romper este empate a través de una propuesta de amplia confluencia que pueda agrupar a las diferentes opciones del catalanismo y para los electores que se sienten huérfanos de oferta electoral. En Cataluña se produce un fenómeno de una forma más acentuada que en otros lugares que es la del voto prestado. Votar al menos malo. Nosotros hacemos una propuesta de buen gobierno, de buen autogobierno, incluso para mejorarlo y aumentarlo. Hemos de revisar las competencias que tiene Cataluña asignadas, mirar como alzar el techo de autogobierno, hacer que funcione y que la ciudadanía perciba que es útil, que y da respuesta a los problemas del día a día.

 

¿No es recuperar la vieja Convergència i Unió?

 

No, no es ni la remasterización de Convergència i Unió ni de la sociovergencia. Proponemos recuperar lo mejor de cada uno, de los principios de cada una de las grandes familias que ha hecho grande a Europa a lo largo de los últimos 80 años: la socialdemocracia, el liberalismo y el humanismo. La simbiosis de estos tres principios, más el principio del buen gobierno, y buen autogobierno, es lo que nos debe inspirar. Hemos de mirar al futuro, no al pasado. Lanzamos una alternativa de catalanismo integrador, capaz de poner de acuerdo, a independentistas y no independentistas, con un proyecto de buen gobierno.

 

¿Confían en que el nuevo contexto surgido de la crisis del coronavirus puede dejar el “procés” en segundo plano y favorecer la acogida de propuestas como la de ustedes?

 

Nuestra propuesta ahora es más necesaria que nunca. Ahora debemos centrarnos en la recuperación y la reconstrucción para no dejar a nadie atrás en un momento en que hemos sufrido una importante crisis sanitaria que, desgraciadamente, es posible que todavía no esté superada, y está dejando unas consecuencias demoledoras desde el punto de vista económico y social.

 

Se apunta a una bolsa de unos 300.000 potenciales electores para el catalanismo de centro

 

Creo que hay muchos más. Dos millones de personas votaron a opciones independentistas y dos millones a opciones constitucionalistas. Ambas opciones no han funcionado. Creo en un trasvase importante hacia una nueva oferta electoral, de un lado y de otro. No me pongo techo. Sería iluso pretender que una nueva oferta política aspire a la hegemonía. Nuestra vocación es ser influyentes y decisivos en el futuro de Cataluña. Más reconstrucción y menos procés.

 

Nos olvidamos del referéndum  

 

Efectivamente, estamos en un proceso de reconstrucción y de recuperación. No tiene ningún sentido volver a plantear un referéndum. Primero debemos de ponernos de acuerdo las fuerzas políticas catalanas, luego negociar con el Estado y, llegado el caso, llegar a un acuerdo con el Estado que pueda ser consultado al pueblo catalán. Pero no podemos poner el carro delante de los bueyes.

 

Usted dice que no es independentista, pero su única opción es aliarse con un grupo independentista.

 

En nuestra propuesta puede haber independentistas, no se puede obligar a nadie a renunciar a sus principios. Lo que no puede haber es una propuesta para la independencia. No soy partidario de poner líneas rojas. 

 

¿Como valora la mesa de dialogo?

 

Con todo el respeto, es una pérdida de tiempo. Es un momento dado se pensó que podía dar una salida, pero ya se ha visto que no. Entre otras cosas, porque el primero que la boicotea es el presidente de la Generalitat. La verdadera mesa de diálogo es la que tiene que salir a la mañana siguiente de las elecciones.