NO son lo mismo las Pensiones y los Impuestos

Actualizado: 12 de dic de 2018









IGNASI FARRERES

Ex-Conseller de Treball (1988-1999)


Mi amigo Pere Andrés pregunta en el nº. 1746 del presente mayo de “Cerdanyola al dia”: “Si a un pensionista no se le cobre la Seguridad Social, porqué si se le cobra el IRPF?”. Intentaré darle respuesta. En realidad se trata de dos conceptos distintos. Habla por un lado de las Pensiones y por el otro del IRPF que es un impuesto sobre la Renta de las Persones Físicas, que es lo que significan las siglas.


Las pensión es el derecho a percibir de la Seguridad Social (S.S.) una cantidad monetaria mensual, a partir del momento en que se han dejado de percibir salarios o ingresos por cese en el trabajo por  jubilación, -sea como asalariado o como autónomo-, o por invalidez. ¿De donde sale este dinero? Del fondo de un seguro, obligatorio por ley, al que pertenecen todos los trabajadores y empresarios, y administrado per la S.S. en base a un principio inspirador, denominado de solidaridad intergeneracional, en base al cual, los trabajadores que tienen trabajo pagan (cotizan) unas cuotas mensuales, calculadas en base a su sueldo, a lo largo de toda su vida activa, y dejan de pagarlas cuando se jubilan. En ese momento pasan a ser perceptores de la pensión. Pasan, de pagar a cobrar. A este sistema que rige las pensiones se le denomina Sistema de Reparto, ya que supone que los trabajadores hoy activos, cotizan, y sus aportaciones se reparten (financian) a los ex trabajadores que ahora están ya jubilados. De ahí viene la frase “solidaridad intergeneracional”; simplificando los trabajadores activos pagan las pensiones , pero no las suyas, sino las de los trabajadores viejos (o sea los hoy ya jubilados). La pregunta viene a continuación: ¿Quien pagará las pensiones de los trabajadores hoy jóvenes, cuando se jubilen? Respuesta: los trabajadores que hayan entrado en el trabajo posteriormente. Para poner un símil:  el funcionamiento es como el de una bicicleta. Para que avance y se mantenga en equilibrio, hay que pedalear continuamente. Si no se pedalea, se cae. 


El peligro al que están  sujetas las pensiones del sistema de reparto, es que las aportaciones de los cotizantes (pedaleo continuo), no cubran los pagos a los pensionistas, sea porque estos vivan muchos más años, o porque disminuyan los cotizantes (por caída demográfica. o por aumento del número de parados, o por disminución de los salarios).


En cambio, el caso del  IRPF, se trata de un Impuesto, no de un Seguro, y forma parte de la pléyade de los impuestos con los que todos los ciudadanos contribuyen obligatoriamente al sostenimiento de los gastos e inversiones que realizan las AA. PP. (sea el Gobierno central, las CC.AA. o los municipios) para el bienestar y  los servicios que se prestan a la ciudadanía.


Dentro de los impuestos tienen especial relevancia, los que gravan las rentas de las persones físicas  (IRPF), las de las sociedades, Impuesto de Sociedades – (I.S.) i el IVA sobre las compras y servicios. Pues bien, al IRPF están sujetos todos los ingresos acumulados que perciben las personas físicas, ya que se trata de gravar su capacidad total de pago.  Por ello, a mayores ingresos, mayor pago, sea cual sea su origen (aunque algunos ingresos son tratados de forma más benévola). También pueden darse reducciones o exenciones en base a ciertos conceptos: por ej. familiares discapacitados. etc.


Por tanto cuando una persona jubilada, recibe su pensión, su montante de debe acumular con el resto de los ingresos que esa misma persona reciba por otros conceptos (por ejemplo rendimientos de valores, acciones. obligaciones, alquileres, intereses de depósitos, etc.), ya que por el hecho de estar jubilado no está exento de contribuir al mantenimiento de los servicios de la Administraciones a la comunidad.



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