Solución #1

Trabajamos para invertir en salud por encima del 10% del PIB y asegurar una financiación que cubra las necesidades del sistema.

Isabel Pallejà Milà

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Fem que Catalunya funcioni

Solución #1

Trabajamos para asegurar una financiación que cubra todas las necesidades del sistema.

Isabel Pallejà Milà

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Fem que Catalunya funcioni

Hagamos que la salud funcione

Trabajamos para asegurar una financiación justa que cubra todas las necesidades del sistema sanitario. Las carencias actuales sólo se pueden hacer frente invirtiendo más dinero y trabajando para establecer sinergias público-privadas que aligeren la carga que sufre el departamento de Salud. Las personas tienen derecho a una serie de mecanismos que forman parte del estado del bienestar y, en un contexto como el actual, debemos garantizar una cartera de servicios amplia para todas ellas.

¿Cuáles son nuestras soluciones principales?

¿Cuáles son nuestras soluciones principales?

1

Trabajamos para invertir en salud por encima del 10% del PIB y asegurar una financiación que cubra las necesidades del sistema.

2

Trabajamos para establecer sinergias público-que refuercen el sistema sanitario.

3

Trabajamos para conseguir una cartera de servicios amplia y sostenible para toda la población.

4

Trabajamos para universalizar los cuidados paliativos como mejor vía para vivir con dignidad el final de las enfermedades.

5

Trabajamos para «cuidar a los que nos cuidan» y dar a los médicos y personal sanitario la compensación justa a su trabajo .

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Compromiso con un proyecto a largo plazo

La salud va mucho más allá de la definición tradicional de la ausencia de la enfermedad. La salud también se refiere al bienestar físico, mental y social, y esto sólo es posible cuando las instituciones garantizan el derecho a disponer de unos medios y recursos de calidad y accesibles que aseguren el máximo nivel de salud posible. La salud es un derecho de resultado, no de propósito y es una condición imprescindible para el ejercicio de la libertad.

Para hacerlo posible, consideramos necesario la realización de un pacto que haga evolucionar la sanidad y como la entendemos actualmente. Pero debemos ser conscientes que no será posible con una legislatura. Hace falta un pacto de consenso, todos juntos, apostando unidos por un proyecto a largo plazo que mejore el estado actual de la sanidad. Es imprescindible la aprobación de una nueva financiación que otorgue a los profesionales los recursos necesarios para poder ofrecer el mejor servicio a la ciudadanía.

Cuidemos quien nos cuida

Todos los países, y en mayor medida los desarrollados, están teniendo dificultades para poder mantener el estado del bienestar que habían alcanzado los últimos años, pero, evidentemente, la ciudadanía quiere continuar haciendo uso de sus derechos. Es imprescindible habilitar mecanismos necesarios para que las prestaciones sociales sean sostenibles en el tiempo, planteando soluciones que no sean a corto plazo. Podemos estudiar los servicios que ahora reciben los ciudadanos (algunos más necesarios que otros) y quizás ha llegado el momento de cambiar algunos por otros o modificar la prioridad.

En un momento donde se nos plantean tantos retos de presente y futuro, tenemos que encontrar soluciones dignas para las personas, pero también para los profesionales. En los últimos años los equipos médicos han tenido que hacer esfuerzos enormes para garantizar los derechos de sus pacientes. Pero ellos también son personas y sufren las dificultades como todos los demás. Debemos garantizarles las herramientas y recursos fundamentales para que no se encuentren en situaciones de sobreesfuerzos enormes para suplir las carencias del sistema.

Corresponsabilidad individual y con el sector privado, herramientas fundamentales de mejora

El derecho a la salud tiene una dimensión individual y una dimensión colectiva (también llamada sanidad pública), que debe ser protegida por el Estado desde un punto de vista benéfico. De este modo, defendemos un sistema de financiación pública independientemente del tipo de titularidad de la institución, y una colaboración público-privada. Además, podemos hacer uso de otros sistemas que relajan la presión sobre las administraciones como, por ejemplo, relegar algunas prestaciones en fundaciones o asociaciones subvencionadas.

Pero no sólo las administraciones tienen un papel en la solución, las personas son fundamentales en el proyecto de futuro que queremos consolidar. La responsabilidad individual es imprescindible para la mejora del sistema sanitario y para hacer frente a los malos usos que encontramos. La corresponsabilidad es cuestión de todos y con un compromiso social podemos ayudar, entre todos, a destensar el sistema.